El desfile que casi provoca un desastre medioambiental

2 de agosto del 2019

El show pertenece a la firma Saint Laurent.

Saint Laurent

Desde que su director creativo actual, Anthony Vaccarello, tomó las riendas de la mítica casa de modas parisina, Saint Laurent, en 2016, el belga ha tratado de llevar sus shows a lugares de fantasía, como la plaza de Trocadero, frente a la Torre Eiffel.

Para la colección masculina de Primavera – Verano 2020, Vaccarello quiso llevar las cosas a otro nivel, presentándose en una playa perdida de Malibú, California, al que asistieron grandes personalidades del mundo del espectáculo de la talla de, Miley Cyrus y su esposo Liam Hemsworth, Keanu Reeves y Laura Dern de ‘Big Little Lies’.

El show tuvo momento en junio de este año y resaltó por exponer prendas sensuales y glamurosas que borran los límites del género, es decir, vestuario apto tanto para hombres como mujeres.

El playero escenario mostraba un acantilado de fondo y el océano Pacífico a un costado, todo parece perfecto, pero en realidad esconde un desastre medioambiental que provoca la última polémica protagonizada por la industria de la moda.

Las autoridades locales y habitantes de Malibú denunciaron que la marca francesa violó una serie de regulaciones que protegen la flora, fauna y entorno de la playa Paradise Cove, locación que mostró la colección mencionada.

Esto se debe a que el pez gruñón tenía que desovar en la arena la misma noche del espectáculo, pero fue imposible teniendo en cuenta la pasarela improvisada que fue montada.

“Construyeron un paseo y lo afianzaron con sacos de arena de plástico, que están prohibidos en la ciudad. La gente estaba indignada”, habló en entrevista a Vogue Business, Matt Myerhoff, representante del ayuntamiento de Malibú.

Este espacio es uno de los más protegidos en esta cuestión en el estado de California, se prohíbe el uso de bolsas de plástico así como la iluminación nocturna que impida ver las estrellas en el firmamento.

El desfile de Saint Laurent superó todos los niveles autorizados, de hecho, sus invitados bebieron en botellas hechas con plástico. Todo este comportamiento obligó a los residentes a quejarse en el ayuntamiento.

Saint Laurent no se ha pronunciado al respecto, tampoco Kering, el conglomerado de lujo al que pertenece. Vale tener en cuenta que puede que la firma no estuviese muy al tanto de las restricciones dado que la infraestructura del evento estuvo a cargo de un tercero.

“No culpo a Saint Laurent porque solo hicieron lo que tenían que hacer, pero los permisos para eventos de este tipo o rodajes de películas deberían incluir educación y orientación”, dijo Chapman Meyer, que pertenece al National Resources Defense Council, una organización que defiende los recursos naturales de Estados Unidos.

Este suceso abre de nuevo el debate sobre cómo los shows impactan contra el medio ambiente sabiendo que su preparación y necesidad es de unas cuantas horas y sus materiales luego son simplemente descartados y desechados.

Los desperdicios son de gran cantidad y no son tenidos en cuenta a la hora de evaluar una marca y su impacto en el entorno natural, aunque lancen colecciones de vestuario sostenibles sus shows no son tan ecoamigables como deberían ser.

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