Los verdaderos horrores de racismo a la pantalla

14 de agosto del 2019

Takei no ha olvidado el día que los soldados sacaron a su familia del hogar.

Los verdaderos horrores de racismo a la pantalla

Las mejores historias de horror nos cuentan algo sobre nosotros mismos. Una horda de zombies representa la conformidad tóxica; un monstruo, la pena inconquistable. Pero no todas las historias de miedo son una alegoría. Una de las más aterradoras que escuchó el actor George Takei fue una verdadera sobre su propia vida. Sólo que no comprendió todo el horror cuando lo vivió.

“Para mí, fue una aventura increíble, atrapando renacuajos en el arroyo y viéndolos convertirse en ranas”, dijo Takei, de 82 años, al describir los tres años, de los 5 a los 8 de edad, que pasó tras un alambre de púas en un pantano de Arkansas. Al no comprender verdaderamente por qué estaba allí, se adaptó. “Me enteré del confinamiento por mis padres cuando era adolescente”.

Descubrió que su familia había figurado entre los casi 120 mil japoneses-americanos de la Costa Oeste que fueron reubicados por la fuerza a un campo de internamiento de la Segunda Guerra Mundial, resultado de las medidas racistas antiespionaje promulgadas por una orden ejecutiva después del bombardeo de Pearl Harbor.

Ahora, tiene la oportunidad de ayudar a presentar esa historia a un público más amplio con la serie de antologías del canal AMC “The Terror”, que regresó para su segunda temporada este mes con una historia ambientada principalmente en un campamento como en el que estuvo recluido.

La serie, que le infunde terror sobrenatural al drama, era un vehículo perfecto para transmitir ese capítulo histórico tan oscuro de prejuicio y paranoia.

Al igual que la primera temporada de “The Terror”, que seguía a una trágica expedición ártica del siglo 19, la segunda invita a conexiones alegóricas entre su amenaza central y sus circunstancias históricas.

La segunda temporada, subtitulada “Infamy”, tiene sus raíces en la tradición folclórica de las historias japonesas de fantasmas, conocidas como kaidan; mientras los prisioneros luchan contra su cautiverio y los espías en sus propias filas, un fantasma vengativo llega al campamento en busca de justicia.

“El horror del confinamiento era espeluznante”, afirmó Takei. “Imaginen a personas inocentes —digo, te quitan todo, tu casa, tus cuentas bancarias, tus negocios. El estrés era increíble”.

Takei, que interpreta a un patriarca de la comunidad en la serie, no ha olvidado el “aterrador” día que llegaron los soldados para sacar por la fuerza a su familia de su hogar.

Recuerda el miedo que lo estremecía a él y a su hermano menor, los llantos de su hermanita que era una bebé. Recuerda ser sacado con su hermano, llevando los pocos paquetes que podían cargar.

“Lo seguimos a la cochera y esperamos hasta que mi madre pudo salir”, dijo Takei. “Y cuando salió, llevaba a nuestra hermanita en un brazo y un enorme y pesado morral en el otro, y le rodaban lágrimas por su rostro. Ese recuerdo está grabado en mi mente”.

Los productores reunieron a un elenco de más de 150 personas, muchas que tuvieron familiares que fueron recluidos. Alexander Woo, el productor ejecutivo, dijo que quería ofrecer una imagen de los campamentos que capturaran tanto el sufrimiento como la dignidad

“Hubo una extraordinaria resiliencia en las más de 100 mil personas que fueron recluidas”, comentó. “Era importante mostrar toda la gama de experiencias de las personas que estuvieron es estos campamentos y no transmitirlo como un lugar de sólo desgracia monolítica”.

Woo señaló que los elementos de horror están diseñados para profundizar el vínculo de los espectadores con el terror de los prisioneros.

“Si quieres transmitir una sensación visceral, el horror es una forma excelente de hacerlo”, afirmó.

La historia de confinamiento es, a final de cuentas, una historia de inmigrantes, dijo Woo, con la que esperaba que pudieran identificarse todos los estadounidenses, muchos con antepasados que enfrentaron la discriminación.

Cristina Rodlo, que interpreta a una joven hispana embarazada obligada a entrar a los campamentos con su novio, es la única actriz principal de la serie que no es de ascendencia asiática.

Y, sin embargo, como actriz mexicana que trabaja en Los Ángeles con una visa, dijo que una historia sobre familias inmigrantes detenidas también hacía eco en ella.

“Porque nosotros los mexicanos, lo estamos viviendo justo en este momento, simplemente es la misma historia una y otra vez”, dijo. “Es una locura que hicimos esto hace 70 años, y no hemos aprendido nada de la historia”.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO