El Break dance va por el oro

11 de septiembre del 2019

Los Juegos Olímpicos como algo así como la tierra prometida para el break dance.

El Break dance va por el oro

Sergey Chernyshev, de 39 años, estaba recordando sus inicios como un joven b-boy (como se conoce a los practicantes de break dancing) en Vorónezh. Eso fue a mediados de los 90, antes de que el internet hiciera más pequeño al mundo y la Ciudad aún parecía estar a un universo de distancia de los epicentros de la cultura del hip-hop. El único contacto que tenía Chernyshev entonces eran las cintas VHS que lograban filtrarse de Occidente.

“Alguien obtenía una cinta del extranjero y hacíamos copias”, dijo Chernyshev. “Tomábamos algo de un video y algo de otro, y así aprendimos a bailar”.

Las cosas han cambiado considerablemente, cosa que Chernyshev puede ilustrar al señalar al otro lado de la habitación, a su hijo de 18 años, también llamado Sergey y quien baila break dance con el seudónimo Bumblebee.

El año pasado, Bumblebee ganó la medalla de oro en la categoría varonil en el primer evento de break dance en los Juegos Olímpicos de la Juventud. Cuando se anunció que el break dance sería parte de las Olimpiadas de Verano del 2024 en París, dependiendo de una votación final en diciembre, Bumblebee tuvo una nueva meta en la vida.

Bumblebee encarna a un nuevo tipo de aspirante a atleta olímpico, que destaca en la clase de deporte no tradicional que el Comité Olímpico Internacional ha estado promoviendo últimamente: surfing, skateboarding, escalada y kiteboarding. Muchos de estos eventos pronto serán parte de las Olimpiadas también, reflejando los intereses y las ambiciones de una generación más joven, y a un movimiento olímpico ansioso por atraer su atención.

Michael Holman, de 64 años y fundador del grupo de baile New York City Breakers en los 80s, siempre había visto a los Juegos Olímpicos como algo así como la tierra prometida para el break dance.

“La competencia es la base de toda la cultura del hip-hop”, dijo Holman. “Los DJ compiten: ¿quién tiene el sistema de sonido con máximo volumen? Los maestros de ceremonias y los raperos competían: ¿quién tenía el mejor ritmo, quién era el más veloz, el más ingenioso, el más poético? Los artistas del grafiti también compiten: ¿quién creó el mejor diseño en un costado de un tren? Y, desde luego, los break dancers competían: ¿quién tenía los mejores movimientos?”.

En la década de los 90, Sergey Chernyshev padre organizó competencias en Vorónezh. En el 2009, abrió una escuela llamada Infinity Dance Studio. Su hijo, entonces de 9 años, figuró entre sus primeros estudiantes.

Bumblebee continúa bailando horas todos los días. Pero ahora complementa esas sesiones con el gimnasio. Se acuesta temprano, se levanta temprano y evita el azúcar. En aspectos importantes, es un estilo de vida disciplinado tan exigente como el de cualquier otro joven aspirante a competidor olímpico.

Aún así, Bumblebee dijo repetidamente que el break dance no es un deporte, sino un arte. Claro, dijo, requiere de fuerza física y coordinación, pero también exige mucho más que eso.

“Tiene que ver con sentimiento y sin ese sentimiento, sin ese sentido del arte, no puedes hacer nada”, dijo. “Y no puedes tener ese sentimiento si no eres parte de la cultura, si sólo estás haciendo los movimientos”.

En el departamento de la familia Chernyshev, donde la medalla de oro de Bumblebee descansa en una repisa en la sala, su madre, Oksana, de 38 años, dijo que esperaba que su hijo siguiera trabajando para tener la oportunidad de representar a Rusia en París.

“Desde que tenía 1 año, veía entrenar a su padre, así que siempre estuvo cerca del break dance, siempre rodeado de él”, dijo.

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