Petición a 40 periodistas colombianos

10 de agosto del 2019

Opinión de Ignacio Arizmendi.

Petición a 40 periodistas colombianos

Señoras periodistas Camila Zuluaga, Cecilia Orozco, Darcy Quinn, Diana Calderón, Diana Saray, Luz María Sierra, Luz María Tobón, María Elvira Domínguez, María Elvira Samper, María Isabel Rueda, María Jimena Duzán, Martha Ortiz, Paola Ochoa, Vanessa De La Torre, Vicky Dávila y Yolanda Ruiz.

Señores periodistas Alejandro Santos, Andrés Mompotes, Daniel Coronell, Ernesto Cortés, Félix de Bedout, Fidel Cano, Gustavo Gómez, Jorge Espinosa, José Guarnizo, José Manuel Acevedo, Juan Carlos Iragorri, Juan Lozano, Juan Pablo Calvás, Juan Roberto Vargas, Julio Sánchez, Lucas Pombo, Luis Carlos Vélez, Marco Schwartz, Néstor Morales, Ricardo Ospina, Roberto Pombo, Rodrigo Pardo, Yamid Amat y Yamit Palacio.

Estimadas señoras y señores de diferentes medios y ciudades:

Como entrevistadores que son, permítanme preguntarles: ¿alguien de ustedes ha tenido al tiempo, en la sede de su medio o sus espacios periodísticos, a Rodrigo Londoño, Carlos Caicedo, Gustavo Petro, Jorge Robledo o Antonio Navarro, o a Piedad Córdoba, Clara López, Aída Avello, Victoria Sandino o Sandra Ramírez con el objeto, muy importante, de conocer las diferencias ideológicas entre sí? En otros términos: ¿alguien de ustedes conoce las discrepancias filosóficas de fondo de unos con otros? ¿O, por ejemplo, entre Colombia Humana y la/las Farc, el partido comunista y Marcha Patriótica, Piedad Córdoba y Victoria Sandino, el Congreso de los Pueblos y el Polo, Clara López y Sandra Ramírez?

Lo que seguramente sí conocen es la reciente fusión de la Unión Patriótica, que fungiera de brazo legal de las Farc, con Colombia Humana, el partido o minga personal de Petro para llegar a la presidencia y atornillarse por decenios, lo que suele ocurrir con los líderes de su ADN ideológico. Fusión que no sorprendió. ¿Por qué? Porque ambas agrupaciones son marxistas-leninistas. Lo que, en cambio, sí sorprende es que, hasta ahora, las demás organizaciones de esa marea totalitaria no se han fusionado, sino que siguen como si fueran de corrientes ideológicas distintas y antagónicas. ¿Qué profundas razones de pensamiento les imposibilita disolverse y actuar bajo una sola bandera?

De tales asuntos trata esta columna, dedicada a cada uno de ustedes.

Como usuario de los medios que ustedes dirigen o apoyan, me consta que cuando conversan con dichos líderes los interrogan sobre una medida del gobierno, la “metida de pata” de un funcionario, los tuits de un expresidente y temas normales de la actualidad nacional. Es algo comprensible, pues para ustedes tales dirigentes de izquierda son actores de opinión. Como comprensible era que, por la época posterior al acuerdo con las Farc, ustedes o sus subalternos entrevistaran a los jefes de esa guerrilla acerca de su vida en el monte, las veces que se bañaban, dónde hacían el amor, qué tal eran las fiestas, quién roncaba más, etc. Nada de fondo. Como sigue pasando.

Por lo tanto, es deseable, periodística y socialmente, que algún día uno o más de ustedes se llenen de las neuronas y hormonas pertinentes y entrevisten al tiempo a Rodrigo Londoño, Antonio Navarro, Gustavo Petro, Carlos Caicedo y Jorge Robledo y los fuercen a precisar sus (supuestas) diferencias de pensamiento, no respecto de “la política, que es dinámica”, sino de temas gordos: reforma agraria, educación, relaciones exteriores, la niñez y la juventud, las fuerzas armadas, la propiedad privada, la vivienda, la protección y explotación de los recursos naturales, las libertades individuales, Stalin y sus crímenes, los Castro y la revolución cubana, Marx y Lenin, Chávez y Maduro, y un etcétera largo. Algo similar podrían hacer con Aída Abella, Victoria Sandino, Piedad Córdoba, Clara López, Sandra Ramírez, etc., de la misma cuerda. Pero anticipo que ustedes no podrán identificar ninguna diferencia esencial entre los invitados, aunque la entrevista la conduzcan con profesionalismo periodístico: es que las agrupaciones indicadas y sus dirigentes piensan lo mismo. Que es lo que se trata de demostrar.

Será necesario, entonces, que los entrevistadores actúen, además, basados en conocimientos idóneos sobre la izquierda, lecturas serias, estudios e informes veraces, informaciones actualizadas y confiables, en línea con el pasado y presente del totalitarismo marxista-leninista, sin dejarse meter gato por liebre.

Identifiquen o no las discrepancia sustanciales, quienes entrevisten a fondo a los dirigentes citados habrán prestado un gran servicio para tener clara una visión del panorama ideológico en esas agrupaciones, si es que aceptan concurrir en grupo. Si lo hacen, y al no ser bobos, se pondrán de acuerdo antes para ver cómo los despistan a ustedes y a los usuarios de sus medios haciendo creer que son demócratas, que, si gobiernan, permitirán la crítica abierta, la educación privada, la libertad de los medios y de expresión, la pluralidad de partidos, la oposición dura (como la hacen ahora), etc.

INFLEXIÓN. Recuerden, señoras y señores del Club de los 40, que de nosotros, los periodistas, se afirma que somos “un mar de conocimientos con un centímetro de profundidad”. Lo repetía, en el siglo 20, el también periodista Juan Lozano y Lozano.

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