Stanley Kubrick: Adaptando la violencia en “El Resplandor”

24 de julio del 2019

Opinión de Carlos Yaya

Stanley Kubrick: Adaptando la violencia en “El Resplandor”

“El libro es mejor que la película” es una apreciación apresurada para aplicar a “El Resplandor”, la película dirigida por Stanley Kubrick, adaptada del libro de Stephen King. Aunque las dos obras contienen eventos similares, no comparten las mismas intenciones. King restaura el poder del amor ante la adversidad de la violencia intrafamiliar y Kubrick expresa las consecuencias de ignorar la agresividad y su reproducción mediada por la cultura. El presente escrito repasa cómo la interpretación de Kubrick define la violencia como un ciclo interminable casi ajeno a la redención del espíritu. 

Las películas de Kubrick son sátiras crudas y “Resplandor” es radical con el material disponible siendo una obra de terror original en sus comentarios. Jack Torrance, el protagonista, en esta versión es una persona distinta con la que es difícil empatizar. Como su homólogo literario, Jack acepta cuidar un hotel aislado durante el invierno, llevando a su familia consigo y aprovechando la oportunidad para escribir la novela perfecta. Mientras su esposa e hijo comparten tiempo en el inmenso hotel, Jack decide separarse de ellos para “trabajar” en su obra. El tipo merodea por el establecimiento, se desvela “escribiendo” por las noches y conversa con fantasmas, pero ante la posibilidad de socializar con su esposa, la maltrata verbalmente y la cree una amenaza ante sus fallidas intenciones de creatividad. 

Durante la primera hora de metraje, los otros Torrance parecen superficiales. Wendy, la esposa, no es esa comprometida rubia de la novela, sino aquella pelinegra que asiente con carisma ante la agresividad de Jack y es esclava de los deberes ignorados por él. Por otro lado, Danny, el niño, no es ese brillante personaje del libro con una fascinante inteligencia emocional, sino un niño con actitud plana que se comunica a través de un amigo imaginario. 

Los miembros de esta familia, tan inverosímiles comparados con sus contrapartes literarias, no tienen ese anhelo de redención que demuestran en la novela. Por el contrario, están unidos en este viaje dado el abuso que Jack ha impuesto en ellos durante años: Wendy mantiene una actitud servil para mantener a su familia unida temiendo el regreso del alcohol a sus vidas, y Danny se disocia de si mismo para no presenciar el siguiente abuso físico de su padre. Si bien el Danny del libro posee un sexto sentido que le permite entender a su padre como un ser humano falible pero amoroso, las versiones Kubrick de Danny y Wendy poseen una percepción extrasensorial que les confronta con horror a su situación familiar. Así bien, empezando por sus personajes, “El Resplandor” es una película de horror 

con una metodología que resulta subvertir la intimidad de la fuente principal a favor de la visión del cineasta. 

En cuanto a lo “inexplicable”, Kubrick no convence de que sean fantasmas los que están invadiendo la mente de Jack para indicarle asesinar a su familia. Por el contrario, durante los encuentros que tiene el protagonista con entidades sobrenaturales, Kubrick le posiciona estratégicamente frente a espejos. Entonces, Jack no se enfrenta a demonios que le inspiran terror ante la posibilidad de que “el banco de esperma” (ósea Wendy) envejezca y se ponga en su contra, o a poltergeists que le sugieren odio ante el hecho de un negro rescatando a su hijo. Es Jack Torrance quien indica a Jack Torrance que su futuro está siendo amenazado por personas bajo su dominio y que la única forma de restaurar su virilidad y creatividad es destruir a su familia. De este modo, en una inversión perturbadora del sacrificio que redime a su contraparte en el libro, Jack no tiene ninguna herramienta que resulte en la inspiración que tanto anhela; es un hombre consumido por su rencor, su miedo al fracaso y su incapacidad para enfrentarse a la violencia que ha inflingido en su familia. En cambio, el amor entre Wendy y Danny resulta en los recursos suficientes para ser conscientes de su negación y escapar de Jack. 

La película y el libro no pueden ser comparados fácilmente pues son textos con argumentos distintos. Kubrick utilizó la obra de Stephen King para notar cómo una figura patriarcal puede perpetuar todo tipo de violencia ante la negación y la complicidad de las personas que debería proteger. Su adaptación prefiere invertir las moralejas del libro para exponer estos ciclos de violencia susceptibles a ser perpetuados de no ser expuestos. Más aún, posterior a mostrarnos a madre e hijo a salvo, Stanley Kubrick nos legó un epílogo de advertencia con una icónica imagen: Jack Torrance en una foto muy anterior a los eventos del filme, sonriendo y recordándonos los fantasmas de crueldad que asecharán nuestro inconsciente para siempre… por siempre… y siempre. 

Carlos J. Yaya Twitter: @CJ_Yaya Facebook: https://www.facebook.com/ElCinematografo2016/

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