Septiembre

4 de septiembre del 2019

Blog de Antonio Pinilla.

Era el mes de su cumpleaños y sus padres le tenían una sorpresa. Lo primero que hizo Amanda fue reservar el vuelo que saliera de Nueva York hacia Bogotá desde su celular. Terminó de enviar unos correos y le pidió a Clara, la nueva practicante, que le escribiera en caso de que decidieran publicar los nuevos libros que tenían para octubre. Mientras tomaba un café en Starbucks, Amanda contestó una llamada. Era su mamá, le dijo que si quería ver a la nueva integrante de la familia. Amanda respondió que sí. Su mamá le colgó y le marcó al Facetime. La cara de una Pomerania de pelo dorado aparece y desaparece, era una cachorra inquieta. Se  llama “Lola”, le dice su madre hasta que se cayó la señal.

Cuando llegó a Bogotá la recibieron sus padres y dos familiares más. Le preguntaron si sabía que las Farc volvieron a las armas. Amanda respondió que sí, que no le asombraba que ahora la guerrilla más antigua del mundo tuviera un pie en el monte y otro en el Congreso. Llevaban 35 minutos de trancón. Hablaron de todos los temas, desde el nuevo novio de su prima hasta la entrevista de trabajo que tendría su primo la próxima semana con un senador. La mamá cambió de emisora y Amanda le dijo con apuro, ¡déjala!, era “Calladita” de Bad bunny.

¡Feliz cumpleaños! Le gritaron sus compañeros de la universidad y las amigas del colegio, ellas sin antes que Amanda entrara las maletas de viaje, le entregaron una foto donde aparecían todas con una falda color gris. Ella les agradece y pide permiso para descargar su equipaje de cuatro días. Entró al baño, cerró la puerta y se cepilló los dientes. Al salir recibió un mensaje por Whatsapp de Clara que decía, “!Happy Birthday!”. Después de afirmarle que en la editorial no hubo cambios en las publicaciones de octubre, al final Clara preguntó por la sorpresa. Amanda quería despejar ese interrogante, ¿Dónde está la sorpresa? ¿Qué pasó con Lola, la Pomerania de pelo dorado? su madre se anticipa y la sorprendió diciéndole que tuvieron que llevar a Lola al hospital, todo por culpa de un chocolate que tenían para amor y amistad.

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