“IT”: Las verdaderas víctimas del Payaso Bailarín

14 de agosto del 2019

Blog de Carlos Yaya.

“IT”: Las verdaderas víctimas del Payaso Bailarín

Con la secuela de “IT” próxima a estrenarse, encontré la excusa perfecta para volver a la primera mitad de esta adaptación de la novela de Stephen King. Siendo franco, admiro esta película, no como película de terror, sino por su comprensión del payaso Pennywise (llamado también Eso) como consecuencia de la negligencia de una ciudad.

Bienvenidos a Derry, pueblo de habitantes que ignoran los sangrientos sucesos del lugar. Aquí, el indice de niños desaparecidos triplica el promedio nacional y nadie hace nada. Cada niño desaparecido es el preludio del siguiente. Para colmo, la ciudadanía naturaliza el matoneo entre niños, incluyendo impetuosos alterados y el abuso verbal ante piel y religión diferentes.

Durante el transcurso de “IT”, no se ven adultos al cuidado de los niños, pero cuando si, son abusivos con ellos: los padres de Bill ignoran el dolor de su hijo ante la desaparición de su hermano; la madre de Eddie somete a su hijo a medicamentos para obligarlo a depender de ella; el dominante padre de Beverly parece ansiar la adultez de su hija; por último, el padre del Henry, el peor bully de Derry, intimida a su hijo, incitándole a tratar con violencia a los demás.

Cada 27 años, este ambiente tan precario despierta una entidad sobrenatural hambrienta de niños socialmente vulnerables. La primera víctima de esta tormenta es Georgie, un niño con padres indiferentes y aparentemente atendido solo por su hermano Billy. En un momento estremecedor, nos sentimos impotentes al reconocer la inocencia como una desventaja. Cuando Georgie tiene un encuentro con un extraño, su cara colorida y dialogo infantil le fascinan, a pesar de que el advenedizo payaso se encuentre conversando con él desde una alcantarilla.

Las calles no están del todo solitarias. Una señora ve al niño concentrado en el desagüe y no parece valorar esto como importante. Georgie estira su brazo para alcanzar un barquito ofrecido por el desconocido. La bestia revela sus fauces y mutila el brazo del niño. Rogando por ayuda y totalmente desamparado, Georgie desaparece en las alcantarillas.

En condiciones ideales, los adultos tomarían medidas ante el entierro de un ataúd vacío. Esto no sucede aquí. Los niños son abandonados ante sus sentimientos de incertidumbre y con su ansiedad esperando a ser materializada. Aquí entra Pennywise, un cambiaformas que hace que las peores calamidades posibles sean

realidad en la mente de estos niños para poder así raptarlos y deleitarse con un banquete de miedo. “Eso” empapa el baño de Beverly con sangre para recordarle lo que puede hacer su padre cuando sepa que está menstruando; se convierte en leproso para intimidar a Eddie con la posibilidad de una vida convaleciente; posa como el hermano fallecido de Billy para recordarle su culpa; y, despierta la sociopatía de Henry al invitarle a vengarse de su padre.

Para desgracia de Pennywise, aprovecharse de la exclusión social de estos niños resulta ser nocivo para sus planes. Con la excepción de Henry, estos niños terminan uniéndose en un parche llamado: El Club de los Perdedores. Ya en comunidad, estos niños encuentran la empatía que no encontraron en sus padres, además de la valentía para ser conscientes de las contradicciones en su entorno. Armados con astucia y el amor que tienen entre sí, los Perdedores deciden aniquilar a Pennywise.

Estos niños tienen una ventaja que Georgie nunca tuvo: lograron confiar en personas interesadas por su bienestar y no en el carisma de un extraño.

Aunque los Perdedores aparentemente logran vencer a Pennywise, la secuela que estrenará en algunos días justifica su existencia con el reencuentro de estos niños como adultos. La próxima batalla de los Perdedores los enfrentará con el error que cometieron sus padres: la indiferencia ante el pasado. Tanto Beverly, Bill, Eddie, como los otros niños, tendrán que regresar a la ciudad que tanto los lastimó para reconciliarse con su propia historia y entender las dificultades del presente.

En resumidas cuentas, “IT” es un cuento que invita a considerar lo que ignoramos o normalizamos. “Eso” es un mal que se aprovecha de nuestra falta de empatía, cambiando de forma de acuerdo nuestra inseguridad. Por último, “Eso” nos arrebata a esas personas en condición de vulnerabilidad que no somos capaces de proteger. Puede que Pennywise no llegue en la forma de un payaso escondido en una alcantarilla, pero puede aparecer al aire libre, invitando pequeñas a subir a una camioneta para luego devorarlas bajo el cielo de su propia ciudad. No obstante, al igual que la película, podemos evitar este final. Podemos cuidarnos entre sí, creyendo en las personas que amamos, ahorrándoles ese miedo incapacitante que los deja vulnerables ante una sociedad indiferente.

Carlos J. Yaya 
Twitter: @CJ_Yaya 

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