10 años Fundación Alpina: Innovación social que trasciende

22 de agosto del 2019

La organización presentó el balance de su décimo aniversario.

10 años Fundación Alpina: Innovación social que trasciende

En la celebración de sus 10 años, la Fundación Alpina expuso los resultados que han obtenido en la implementación de los proyectos productivos en los que han trabajado durante este tiempo que han impactado positivamente a la sociedad.

“En vez de dar pescado enseña a pescar” es una consigna popular que se utiliza comúnmente para apoyar los procesos productivos. Sin embargo, la Fundación Alpina cree que hay que ir más allá, por lo que su proyección es enseñar a pescar a muchas personas de la misma comunidad para así crear una asociación de pescadores que puedan alimentarse y vender el excedente en volumen, y con las utilidades seguir creciendo la empresa para beneficio de todos.

El objetivo de la organización es pasar de lo micro a lo macro, a lo que llaman Innovación Social que Trasciende.

A lo largo de estos 10 años, vienen implementando proyectos productivos que han tenido resultados positivos. Su motivación es ir más allá de los proyectos comunitarios para lograr una propuesta de innovación social sólida, eficaz y que logre trascender en tiempo y en alcance.

Es así como se han beneficiado a más de 12.000 familias a través de 63 proyectos en 56 municipios de Colombia, de los cuales 26 han sido afectados por el conflicto armado, bajo tres dimensiones: Apuesta productiva, apuesta de conocimiento y apuesta país.

“Nuestro propósito es mejorar las condiciones alimentarias y nutricionales de las familias, principalmente de mujeres y niños en las zonas rurales. Esto lo hacemos a través de proyectos de inclusión productiva y social para fortalecer capacidades de la comunidad y así disminuir las brechas de la pobreza e inequidad”, afirmó el presidente de Alpina, Ernesto Fajardo.

Además, lo que se espera con cada uno de los proyectos es impactar de tal manera que las personas luego de capacitarse y recibir el apoyo de la fundación, puedan seguir por sí solos sus emprendimientos.

“Lo que llamamos laboratorios sociales, que quiere decir que nosotros podemos ir e intentar desde nuestra capacidad de inversión, trabajando con terceros, diferentes modelos de negocios que podemos hacer en la zonas, (…) y una vez terminamos tener un modelo que se pueda replicar y sostener”, resaltó Fajardo.

Así mismo, se proyectan que para finales de 2019 se puedan vincular a los proyectos 1.800 familias más.

“Lo que buscamos es generar ingresos en familias rurales a través de estos proyectos productivos que son un eje primordial para la seguridad alimentaria”, expresó la directora de la fundación, Camila Aguilar.

Y agregó: “El marco que ayuda a que esta producción sea sostenible es el tema asociativo, como los pequeños pueden empezar a trabajar en conjunto y a vender, hacer esa asesoría para que trabajen en grupo y no individualmente”.

De la mano con la UE

En el 2017 Alpina junto con la Unión Europea (UE), lanzaron un proyecto para el empoderamiento económico y social de las mujeres rurales en cinco unidades del departamento del Cauca, esta tenía la meta de brindar acceso a unidades productivas para convertirlas en agronegocios, teniendo en cuenta que la mayoría de mujeres en esta región no tienen ningún ingreso propio.

Como testimonio de esta iniciativa, Lucy, una mujer del corregimiento El Paraíso, del Cauca, que pasó de ser jornalera a tener su propio emprendimiento, con más de 300 gallinas ponedoras.

“Me ha ido muy bien, al comienzo fue difícil pero me he podido ampliar. Inicialmente tenía 100 gallinas, gracias a la fundación, y ahora tengo 300, y mis compañeras también han ampliado. Lo que me ha permitido estar más tiempo en nuestras casas y con nuestros hijos, además generamos empleo”, manifestó Lucy.

“La mujer rural siempre dependemos del esposo, de lo que él se gane, ahora con este programa ahora tengo mi propio negocio, mi propio sueldo, he aprendido lo que es el comercio, fue difícil pero lo logramos”, añadió.

Oliva Díaz es otra mujer que se benefició de este programa, quien se dedicaba a ser ama de casa y hoy se dedica a la piscicultura.

“Ahora nos dedicamos a nuestras unidades, generamos empleos, entonces es bonito saber que uno también puede ayudar a una comunidad que está mal, porque en el campo uno se gana lo del día”, expresó Oliva.

Oliva y Lucy

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO